48. VISITA A DOMICILIO (Ana María Abad)
El médico me ha diagnosticado dislexia. Dice que por eso confundo la izquierda con la derecha, hago cócteles extraños con las palabras, y se me escurre el tiempo entre los dedos. Sin embargo, no encuentra explicación para las violentas palpitaciones que me acometen en cuanto traspongo el umbral de su consulta, ni para los sudores fríos, los temblores de manos, la respiración agitada o los balbuceos incoherentes.
Está empeñado en derivarme al cadiólogo pero yo me niego: sé de sobra que no es un marcapasos lo que mi corazón necesita y, mientras observo arrobada cómo sus dedos largos y elegantes garabatean el nombre de un calmante cualquiera en una receta, me pregunto si rogarle que me ausculte más a fondo o si es mejor que le invite a tomar una copa fuera de la clínica. Cuando alza los ojos y veo que naufragan en los míos, las dudas salen volando por la ventana y empiezo a desabrocharme la blusa.


Con ese «naufragio en los ojos» tan hermoso todas las incertidumbres se disipan, hasta la frontera entre lo profesional y lo personal. Además, lo que pasa en casa, se queda en casa.
Un abrazo y suerte, Ana María
Es posible que tenga que cambiar de médico para no causar conflictos de intereses, pero seguro que le merece la pena. Al fin y al cabo, no se naufraga todos los días en los ojos de otro.
Muchas gracias por tu comentario Ángel, qué haríamos sin ellos.
Abrazote de vuelta.
¡Ole, sis! Me encanta cuando te pones romántica. Y, como a Ángel, me ha encantado ese naufragio.
Un abrazo y suerte.
¡Muchas gracias! Ha habido suerte de que el naufragio haya sido mutuo, mucho más agradable que ahogarse uno solo en un amor no correspondido.
Abrazotes de vuelta, sis.
El naufragio seguro llega a una isla (y no está desierta) del placer. Solo espero que la pareja de marineros reme rumbo a la felicidad, ja, ja, ja. Un relato donde la chispa de la pasión aniquila todo atisbo de pudor. Muy bueno, Ana María. Un abrazo y suerte.
Bueno, de momento ellos que remen y ya veremos dónde acaban, jajaja.
Muchas gracias, Salva y otro abrazo para ti.
Quizás existe en este relato la incertidumbre de si será amor pero desde luego lo que queda claro es la certeza de que habrá sexo. Jajajaja
Un abrazo
Parece que las probabilidades van en ese sentido, sí, aunque la incertidumbre era más bien sobre la respuesta de él, porque ella lo tenía bastante claro. Suerte de naufragio.
Abrazo de vuelta, Gema.
Una segunda parte ya! Tengo curiosidad por la evolución de este tratamiento tan original. Seguro que se le quita hasta la dislexia. El efecto place-bo suele dar magníficos.
Jajaja, pues ponte a imaginar cómo acaba la cosa y seguro que aciertas. La dislexia no sé, pero la incertidumbre se la quita de todas todas.
Que un naufragio sea tan… deseado, ya tiene mérito. Esa blusa desabrochada era para el estetoscopio, ¿verdad?. Ja ja ja.
¡Por supuesto! Todo de lo más inocente, jajaja.
Muchas gracias por pasarte a comentar, Edita.
Pues aquí, incertidumbres ya quedan pocas, seguro que van a jugar a los médicos. Luego dicen que en la Seguridad Social te despachan en cinco minutos, pero este examen tiene pinta de que va a ser muy completo. Un abrazo y suerte, Ana María.
Best comment ever! jajajajaja, eso tiene que ir al libro!
😂😂😂
Social no sé, pero puedes tener la Seguridad de que el doctor va a remover Roma con Santiago para buscar la dislexia esa, que nunca se sabe, igual se esconde entre la ropa interior, jajaja.
Gracias por pasarte a comentar, Ana. Abrazotes de vuelta.
Nunca hubiera imaginado que un naufragio podría convertir una incertidumbre en certeza y menos con un final tan feliz. Muy bueno tu micro, Ana María, no es precisamente de esos que le dejan a una fría… jajaja. Un abrazo y suerte.
No todos los naufragios tienen que ser desastres navales, como se demuestra en esta historia, jajaja. Y te aseguro que ellos tampoco se han quedado fríos 😉
Muchas gracias y abrazos de vuelta, Juana.
Luego que si las consultas están saturadas, jaja. Me ha encantado ese naufragio en los ojos. Enhorabuena, Ana María.
Muchas gracias Sergio.
Pues sí, seguro que esa consulta no fue, precisamente, breve: tenían mucho que naufragar, jejeje.
Abrazotes.
Que se deje de incertidumbres, que esa batalla ya la tiene ganada. Jajaja. ¡Al ataque! Un abrazaco fuerte, Ana María.
Ana María, que se deje de incertidumbres, como dice Aurora. Que si no se lanza se va a arrepentir. Muy guasón el título ja,ja,ja…
Un abrazo
Las Unidades de Hospitalización a Domicilio se han creado precisamente para tratar patologías disléxicas como la descrita. Es un microrrelato creado para acreditar que, a veces en la vida, la incertidumbre no existe. Enhorabuena Ana María. No me ha quedado ninguna duda.