58. Personas extraordinarias (Montesinadas)
Sudor frío, palpitaciones, sensación de irrealidad y el aire que no entra, si me alejo de mi zona segura. Sé de memoria los pasos que separan mi cama del salón, el sofá de la cocina o del jardín que no piso desde hace años. Sólo acercarme despierta ese hormigueo en las piernas, el temblor y la urgencia de volver a subir las escaleras y encerrarme en mi dormitorio.
Cruzo de una habitación a otra sin mirar hacia la entrada de la casa para evitar los frecuentes ataques de pánico. Ahí fuera hay un mundo demasiado grande para mí.
Un paso más, debo averiguar si soy capaz, ver hasta dónde llego, o si es otro fracaso. Necesito un apoyo y rozo las paredes del pasillo con mis dedos que sienten el relieve del papel pintado. Los zapatos son cargas de profundidad que se hunden en la moqueta.
Abro la puerta, un pie suspendido en el aire, luego el otro, avanzo, por fin, bajo el escalón.
Fuera el viento me reconforta y siento un deseo irrefrenable de correr a taparme bajo las sábanas. Respiro. Doy otro paso y compruebo que el mundo no estalla en mi cabeza.


Hay fobias incapacitantes y no es nada fácil superarlas. Hace falta ayuda y mucho coraje, como el que demuestra tu protagonista.
Un abrazo y suerte.
Hola, compi. Me ha parecido un micro precioso y muy valiente. Has transmitido el coraje desde lo pequeño: ese paso que parece mínimo, pero lo cambia todo. Mucha suerte y un besazo. ❤️
La agorafobia no es cosa menor. Las personas que lo sufren, como parece que le pasa a tu protagonista lo pasan realmente mal. A veces no es suficiente con el coraje. Pero tu protagonista se arma de valentía y lo consigue. Muy bien explicadas las sensaciones .
Un saludo
Que tormento! El trastorno mental a veces incapacita más. Salir de esa situación, como tu personaje, tiene mérito.
Y es que lo que para unos es nada para otros puede ser un mundo… He sentido la angustia en mi garganta al dar esos pasos, las sensaciones quedan muy bien expresadas.
Enfrentarse al pavor de salir a la calle o a cualquier otra fobia requiere de coraje, desde luego, como el que tiene el protagonista de tu relato. Espero que sus primeros pasos lo lleven lejos. Mucha suerte y un abrazo fuerte, Manuel.
Maaanuuu, me ha encantado tu micro. Qué gran esfuerzo mental debe requerir el hecho de intentar superar una dura y persistente fobia. Y conseguir vencerla, tras muchos, muchos fracasos, debe ser absolutamente liberador. Enhorabuena y un gran abrazo, guapo.