¿Te falta alguno de nuestros recopilatorios?
PREMIO A CURUXA 2024
PREMIO SENDERO EL AGUA 2024
***
más de 15000 relatos

más de 6 millones de visitas


-¿Qué le pasa a nuestra princesa? Ya ni ríe, ni come. No sale de su cuarto y cada día está más insoportable.
A toda máquina, digo, a todo ordenador, empiezo este relato que me propone mi amigo Juanan. Tengo que darme prisa, porque me emplaza a término desconocido, a saber, el que me concedan los lectores ávidos de curiosear las historias que otros relatan. Sin remedio he de allanarme a la pretensión del demandante. Para conseguir el premio uso el rojo. El color de la sangre, que mientras completo la tarea, asoma ya en mis mejillas. Tanta es mi concentración. Rápido, debo completar el encargo en un número de caracteres que no me atrevo a pronunciar en voz alta. El que aquel grupo de heavy, Iron Maiden -y su mascota Eddie, una bestia-, popularizaron durante mi niñez.
Antes de que naciese la niña ya estaban pendientes de lo que pudiese ocurrir. No en vano era la séptima hija nacida de una séptima hija. Con todo, se quedaron sorprendidos al verla crecer llena de virtud natural y atesorar tanta santidad como nunca habían visto hasta entonces. Por eso, teniendo en cuenta tales referencias, echaron la culpa de la posesión al espíritu de la niña prodigiosa, y ninguno se extrañó de que, para contrarrestar esa fuerza sobrehumana de pura bondad que tenía el poder de apagar el fuego del infierno escupiendo agua bendita, fuese el mismísimo Lucifer quien realizase el exorcismo sobre aquel pobre diablillo para acabar así con su cruz.
— Al lado del reloj de oro, cubiertos por una maraña de pelo, veo tres nueves rojos. El sospechoso balbucea palabras inconexas, parece drogado. ¿Le detenemos, señor?
El sargento recibe en su despacho el informe telefónico. Ese tatuaje no pertenece a ninguna de las bandas de los bajos fondos y un gris presagio le retumba en el cerebro. Tras unos instantes de duda, la secuencia numérica se le aparece invertida.
Pero cuando intenta restablecer contacto con los agentes para prevenirles ya es demasiado tarde.
Al otro lado del hilo solo se escuchan los estertores agonizantes de los dos policías y de fondo un aullido estremecedor.
Otra vez se la ha jugado. Otra vez.
Agazapada contra la pared, mis pupilas dilatadas intentan ver en la oscuridad. Tiemblo. Me llama, su voz profunda pronuncia mi nombre. Veo un resplandor, una vela quizás, en la vidriera de la puerta, aunque es su olor acre el que me alcanza y espolea mis sentidos. Vuelvo a sentir náuseas al imaginar la destreza de sus manos sobre su cuerpecito leve, el dolor de apodera de mi y da de beber a esta sed de venganza que cuartea mi alma. El párroco no debió nunca fijarse en mi hija. De la hoja del puñal que mi diestra empuña gotea su sangre roja; el corazón que sostengo en la siniestra aún palpita. Con rabia vuelvo a desplegar mis alas, ya vuelo hacia la paz.
A los pocos días de “El día de la sangre”, todas las bestias nacidas en ese año probarían la sangre por primera vez, para ser llamados bestias.
El día seis del mes seis, todos acuden a la plaza, dejando el sitio honorífico para su majestad.
Llega el primero, se acerca al sangriento cuenco y se lo bebe, todos vitorean. Lo mismo hace el segundo y el tercero, pero el cuarto se niega a probarlo. “No puedo” suspira. El rey le abuchea. De la nada sale una gran bestia, se dirige al rey y le tira de las orejas, mientras pregunta “¿Señoría, se bebió la sangre en su día?”. El rey desconsolado, coge el babero blanco de la bestia y lo llena de sangre: “No mamá, no fui capaz”.
Amanece.
Billones de causas me inundan,
Casi me invaden.
Debo vivir,
Evito morir.
Fuego soy y siento.
Guante para tu piel,
Hiel para tus labios.
Ilusión para ilusos,
Jodienda para jodidos.
Kilos de placer te ofrezco,
Litros de lujuria prohibida.
Miles de venganzas cumplidas,
Noches de dolor y vicio.
Ñangotados ante mí permanecen,
Orgullosos seres de medio mundo.
Pruébame, invócame y verás,
Quién demonios soy y qué te ofrezco.
Ríos de tinta escriben sobre mí,
Sangre derramada, miedos escondidos.
Toros y cabras me representan,
Ubres malditas y plantas secas me alimentan.
Valientes imbecilidades, ni plantas
Xerófilas hay en mi mundo, ni cabras.
Y pocos saben de mí.
Zoroastro sí, asaz.
Derrotar a la bestia os va a costar sangre y sudor, pero la victoria… es dulce… ja ja ja
6 condiciones :
¡Bestial! ¿Alguna osada? ¿Algún valiente?
Podéis enviar vuestros micros bestiales a través del formulario con los mismos datos de siempre y poniendo (666) detrás del título. Los relatos que cumplan las 6 condiciones aparecerán con la preciosa ilustración que nos ha prestado Sergi Cambrills (gracias, compañero) y sin el nombre de autor, hasta que 6 participantes de ENTC elegidos al azar (los amigos de la bestia) y de los que nunca sabremos quienes fueron, ejerzan de jurado y hagan su secreta votación para señalar al ELEGIDO, a aquella, a aquel que ha superado la dificultad de la bestia y probará el dulce sabor de la victoria (ya sabéis de lo que estamos hablando…)
Y no olvidéis mantener vuestro anonimato como autores en los comentarios, porque el jurado no quiere saber los nombres de los dueños de estas bestias
La peluca, los zapatos de tacón, las pestañas, las uñas, el rojo intenso de los labios, el sonrojo de las mejillas, las medias, el vestido, las tetas, la luna del callejón, su olor, su billete de cincuenta, tu número de teléfono, su nombre.
más de 15000 relatos

más de 6 millones de visitas









