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Al salir el sol se colocó don Alonso la abollada bacía en la cabeza, se ajustó peto y espaldar, prendió su espada roñosa del tahalí, se calzó los escarpes y las grebas de hojalata y exclamó: “Sancho, trae presto mi montura y dispón mi lanza, que la fama exige que partamos en busca de aventuras”.
Hete aquí que, sobre el mediodía, se toparon con el glorioso Caballero de los Espejos que dijo llevar muchas jornadas buscando al sin par Don Quijote para desafiarlo. Parlamentaron distanciarse cincuenta varas y preparar allí su espíritu. Colocose pues Quijano a la raquítica sombra de unas salgueras, ofreció la gloria del triunfo a su dama y, llegado el momento, se colocaron lanza en ristre y espolearon sus monturas.
Resultó que don Quijote, a unos metros de la brillante coraza del contrario, viose reflejado en ella en toda su ridícula facha, paró en seco y echó pie a tierra. “Cómo he podido estar tan ciego”, dicen que exclamó antes de saludar al oponente, al que reconoció como mozo de su pueblo, y emprender al camino de vuelta. Vivió aún muchos años y fundó la cooperativa vinícola local. VALE.
http://antorgar.blogspot.com.
RELATO FUERA DE CONCURSO POR SER JURADO ESTE MES
Antonio Toribios nos abrió la ventana a los campos leoneses…
-¿Un trago señor? La Casa invita para hacer más amena la espera-.
De ese modo, afable y cortés, se dirigió hacia mí el encargado de un prestigioso restaurant. Acepté el convite, pues una comida de camaradería para celebrar los 25 años de egreso de nuestro Bachillerato, por aquella época exclusivamente masculino, no era cosa de todos los días; entonces, al ver la amabilidad en el trato, la calidad, la buena presentación y el clima del lugar, dije que sí.
Cuando estuvimos todos nos sentamos a la mesa, no faltaron anécdotas ni gratos recuerdos. A los postres, el encargado se acercó a darnos un obsequio y hasta pareció mostrar cierto deseo de sumarse al festejo. ¿Por qué tanto interés en nosotros? El suspenso fue rápidamente disipado: Luis, el cocinero del colegio, a quien no reconocimos, se había jubilado pero no había dejado la gastronomía y consciente de nuestra reunión en su local, quiso estar presente para sorprendernos.
En la escuela, cuando alguien hablaba con la boca llena durante el almuerzo, Luis, puntilloso en los modales, miraba fijo al “infractor” y le decía de manera contundente: -¿Tragó señor?-
En la pregunta inicial, estaba la clave de la sorpresa.
Cuenta la leyenda que un hada farmacéutica del bosque de El Capricho, preparando un hechizo de amor, utilizó demasiado ojo de tritón y, al mezclarse en el caldero, desencadenó maldiciones: empezaron los días a correr a cámara lenta, en blanco y negro, y las noches a espesarse.
En aquel momento rodeaba la arboleda un caballero sin cabello ni caballo: tenía una moto sin mote y un gorro guarro de lana. Desprovisto de máscara protectora, respiró la penumbra que se extendía y una capa de corcho le creció alrededor del alma; Desde entonces deambula sobre su moto buscando letras cuando las sombras lamen las aceras madrileñas.
Yo sé que es cierto porque, hace poco, una tarde que había empezado a morir ojerosa y triste se deshizo en lágrimas sobre mí cuando me acercaba, ingenua, a El Capricho, y el libro que llevaba conmigo, lo único valioso que tenía, se arrugó por su culpa. Lo creí ya derretido sin remedio cuando, acercándose hacia mí, un caballero sin cabello volaba sobre una moto sin mote hacia lo desconocido y, sólo con mirar mi tesoro, absorbió al instante –quizá con el aliento acorchado- todo el llanto de los cielos… como si la lluvia secase.
Despierta con el sabor del infierno anclado en su boca.
Se incorpora lentamente y, poco a poco, sale de la crisálida en la que, desde hace un tiempo, se ha convertido su cama.
En el espejo del cuarto de baño observa los surcos, que el arado del tiempo y el sueño ha dejado en su piel, en forma de eternas ojeras.
No le importa. Últimamente, no sabe
porqué, nada importa apenas.
Se asea y, caminando casi a cámara lenta , llega al comedor.
El café con leche tiene color y sabor de laguna Estígia.
En la televisión, Marilyn seduce a un pardillo en «Los caballeros las prefieren rubias«
Ella mira sin mirar y oye sin oír a esa preciosa actriz, cuyo nombre no recuerda, que tan mala suerte tuvo siempre con los hombres.
Se aburre, se levanta de la silla, sale pausadamente al patio y, como cada día, pregunta al resto de pacientes del manicomio por su bebé muerto.
Y tenemos otra candidata
ARANTZA PORTABALES
que ha participado en el mes de marzo también estará allí…
¡¡Enhorabuena Arantza!!
Ya habéis conseguido lo más difícil…
Una noche mágica: buena música, el mejor vino… Y, a mi lado, una hermosa dama. Para empezar una conversación, presentome:
― Buenas noches, señorita. Me llamo Alonso… Alonso Quijano…
Y ella:
― Mucho gusto. Soy Juan…
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