Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

EL FRÍO o LOS COMIENZOS

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en cualquiera de los dos temas que te proponemos

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC 2022 Puedes participar con un relato en cuya historia se muestren LOS COMIENZOS o EL FRÍO. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
14 de Febrero

Relatos

27. El corredor (Susana Revuelta)

Suena el timbre mientras está viendo un programa de maratones olímpicas en streaming: es un repartidor que trae las zapatillas de running que compró ayer por Internet. Entre las diez más vendidas eran las más caras, casi trescientos euros, pero es que tienen de todo: espuma reactiva, memory foam, placa de fibra de carbono, suela con diferentes ángulos de tracción, amortiguación adicional… y además son súper ligeras y transpirables.

Abre la caja y se las pone, para que se vayan haciendo al pie, para que el día que empiece a correr no le salgan ampollas y le dé por desanimarse. Ha acertado con el número, un 42 y 2/3, como indicaba la tabla de tallas según la longitud del talón al dedo. Tirando de una lengüeta que ofrece una fijación uniforme se las ajusta a la perfección; es una compra de diez.

Se levanta, recorre al trote el pasillo, va a la cocina. «Me las dejo puestas, son más cómodas que las pantuflas», se dice complacido. Regresa con otra lata de cerveza y más patatas fritas al salón, se repantinga en el sofá, agarra el mando y da al Play justo cuando un africano descalzo atraviesa la meta proclamándose ganador.

 

26. Nieves (Alberto Jesús Vargas)

Nieves, que fue la chica más guapa del instituto, acabó convirtiéndose en el pibón del barrio. Era alta y rubia como las nórdicas y había quien afirmaba que tenía un cierto aire esquimal y por eso era tan fría. Porque a fría no le ganaba nadie. Puede que la cosa le viniera de familia, pensábamos, dado que sus padres eran dueños del principal comercio de congelados de la zona y de hecho ella, quizás por pura vocación, al terminar la secundaria se hizo cargo gustosa del negocio familiar. Volcada en él, despachaba su gélida mercancía y enfriaba las aspiraciones de cuantos pretendientes allí se le acercaban.  Se comentaba que no quería complicarse la vida, que iba de su casa al trabajo y que guardaba el corazón en alguna de sus neveras.

Es probable que la culpa la tuviera el temporal que aquella mañana cubrió de blanco la ciudad, lo cierto es que cuando Candela, desafiando al mal tiempo y buscando filetes de merluza, apareció por primera vez frente al mostrador de Nieves,  ambas se miraron a los ojos y una aurora boreal pareció iluminarlas justo en el momento en que saltaba el cuadro eléctrico del local.

25. Ella y Él no son Uno

Aún llevaba trenzas cuando le conoció. Él era un hombre veinte años mayor, muy vivido que la engatusó  demasiado pronto. Aquel matrimonio  sólo fue una historia de amor para ella, él adquirió una nueva posesión y en poco tiempo amplió su capital con cuatro hijos.

Ella , joven, alegre, enamorada y volcada en su familia. Él serio y circunspecto creando un halo de temor disfrazado de autoridad, obligando a sus pequeños a tratarlo de usted siguiendo sus estrictas reglas para todo. Y en medio de todo unos celos enfermizos (cree el  ladrón que todos son de la misma condición), un mujeriego empedernido que desconfiaba de la mujer que encadenó a su vida con una alianza de boda  hacía ya casi diez años.

Aquella gélida mañana de enero no pudo más y se subió a un tren hacia Madrid, los niños estaban en el colegio y luego los recogían los abuelos para pasar la tarde; su marido hacía noche en el camión. Sería el comienzo de una nueva vida…no contaba con que los cuatro hilos tensores de su vida la impulsarían a comprar un billete de vuelta.

Nadie se enteró.

Esperaría un tiempo y volaría, aguantar ya no era una opción.

24. INICIOS ABRUMADORES (A. BARCELÓ)

Llegó 2022 con una nueva variante de la jodida pandemia de Covid19 marcando récords históricos de contagios; la inflación por las nubes; el fantasma de un gran apagón de apocalípticas consecuencias congelando la atmósfera; la probabilidad de otra increíble borrasca que dejaría a Filomena en mantillas y, para colmo, una nueva guerra fría que no paraba de calentarse y que, aunque partía de un país que estaba a tomar por saco, daba la impresión de ir a explotar en la puerta de tu casa. ¿Y qué?, en mis pensamientos solo cabía Paz, la chica con la que había empezado a salir el día de Año Nuevo.

23. Adalberto, infierno y paraíso (Toribios)

A los quince años, Adalberto leyó aquel libro sobre Suecia por el que supimos que por allá había expendedores de condones, baños de vapor y la costumbre de llevar a las novias a dormir a casa.

Encandilado, Adalberto decidió contestar el anuncio de Birgit, una chica de Kiruna, que pedía amistad con chicos españoles aficionados a la pesca. Aunque Albert (así firmó la carta) no tenía ni idea de sedales ni de carretes, pronto enseñó orgulloso las fotos de aquella vikinga rubia y exuberante como el más avezado pescador mostraría un gran salmón.

Tras varios años, la cosa fue avanzando, y quiso Bertín conocer a la bella. Lo hizo un otoño, cruzando Europa en trenes cutres. Lo primero que sintió al llegar fue frío, pues Kiruna era puro hielo ya en octubre, aunque en las fotos siempre hiciese sol. Lo segundo fue decepción, pues Birgit no era rubia y tampoco escultural, sino morena y con cara de esquimal.

Pero quiso Fortuna, ayudada por Diana, que surgiera entre ambos algo más que amistad. Algo tuvo que ver el calor compartido en la sauna del hogar.

22. El encargo

Estimado doctor:

Queremos agradecerle su entusiasta disposición ante la propuesta que le hicimos llegar. Desde que la Comandancia General y el Instituto Científico Militar tuvieron noticia de sus problemas para reemprender el experimento que está llevando a cabo, y que es exactamente cuanto necesita el Ejército, quisimos que empezase a trabajar con nosotros enseguida. Considere eliminada cualquier traba, administrativa o económica, que le impida desarrollar sus investigaciones, cuente además con la infraestructura y los recursos a los que tenemos acceso, y disponga, según su criterio, de nuestra materia prima, que como puede suponer es casi ilimitada. Somos conscientes de las dificultades del encargo, que dependerá sobre todo de cómo acaben de destrozados los hombres, y de lo que llegue a aprovechar de unos y otros con su destreza. El objetivo es que sea capaz de reciclar la mitad, aunque ya sería un éxito si al menos un tercio de los soldados caídos en combate pudiese volver al frente. Si lo consigue, doctor Frankenstein, el Ejército sabrá ser generoso. Y cuantas más criaturas especiales de las suyas, de esas sin cerebro, logre reconstruir para nosotros, mayor será nuestra recompensa.

Reciba un cordial saludo.

Atentamente,

(ilegible)

Director general de Recursos Humanos.

 

21. CONVENTO DE LAS CLARISAS, TOLEDO – EPI

La vida de las damianitas fuera de las murallas es de clausura, oración, pobreza, frio, abstinencia, castidad y silencio. En Toledo, la peste negra.
La abadesa Sancha Alfonso las dirige con mano de hierro.
Pero lo peor del cenobio es el frío que te cala los huesos.
En la Iglesia, la oración se acompaña de un castañeteo de los dientes y un temblor involuntario del cuerpo.
En el Claustro, se producen vendavales de aguanieve y la piedra parece que rezuma agua.
A la hora de dormir, la celda se antoja un féretro de hielo. Inés intenta arroparse con la manta raquítica que tiene y no para de tiritar.
Cómo novicia que es, su vida no es tan dura como la de las monjas y corretea por el convento con bastante libertad. En el huerto, ha entablado conversación con un gañán y aunque no es muy agraciado, le encanta estar a su lado. Nota su calor.
Es lo que le lleva a abrazarse a él. Inés piensa todo el día en esos ratos de calor.
Hace una semana notó una buba en su sobaco y hoy, ha supurado.
La peste bubónica ha roto la clausura.

20. EL FRÍO, EL COMIENZO (jesús Alfonso Redondo Lavín)

Aquel año dijeron que el cambio climático era ya un hecho. La primavera, aunque húmeda, fue excesivamente cálida; la temperatura se mantuvo más o menos en los treinta y seis  grados centígrados, óptimos para la floración y la maduración.

El verano fue muy generoso, la fruta entró en sazón y no la atacaron ni los insectos ni los hongos y se afirmó que aquel estío fue uno de los más frescos de los señalados en los registros históricos. En ningún momento el termómetro superó los treinta y siete grados.

El viento no se sintió en otoño. Contra lo habitual, ni secó las fuentes ni se llevó los puentes y en cuanto a la temperatura, pasó lo mismo: termómetro plano, como en las dos estaciones anteriores.

Aquello no era normal, no podía predecir nada bueno. Y claro, al inicio del invierno todo cambió. El pertinaz anticiclón fue desplazado, se juntaron las isobaras; el espacio empezó a contraerse hasta el ahogo y bajó la temperatura de golpe. No obstante afirmaron que aquello era normal.

Al fin y al cabo es la sensación de frio la que provoca el primer lloro que llena de aire los pulmones en el comienzo de la vida.

19. ROJO Y BLANCO (Carmen Cano)

Se arrastra por la nieve campo a través. Al cojear, va marcando unas huellas irregulares. Lleva la pierna vendada y el dolor persiste.
Ha abandonado las trincheras, en donde ha visto el rostro gélido de la muerte. Una colina más y llegará a su destino. Solo anhela el refugio cálido del vientre abultado de la esposa.
Mientras el aire frío llena por primera vez los pulmones del niño, la bala en la nuca deja un rastro de sangre sobre el hielo.

17. Nuevas tecnologías (Piel de Retales)

Descubrimos las excelentes prestaciones que podía ofrecer una impresora 3D en un curso para mujeres desempleadas que nos ofertó el Ayuntamiento.

Empezamos por objetos sencillos: Una espumadera, una olla a presión y una pistola semiautomática con la que secuestramos al monitor para poder así producir cosas que realmente nos interesaran.

La mayor de todas las compañeras, un poco beata ella, decidió que podíamos rizar el rizo y diseñar una persona a escala real usando como patrón una de las estampitas que llevaba en la cartera. La verdad es que el aspecto físico lo conseguimos clonar a la perfección. El problema fue cuando nuestro prototipo cobró vida y nos lo llevamos a cenar a Telepizza.  Se sintió inquieto con nosotras doce, pero la sorpresa fue mayúscula cuando elevó la pizza con sus brazos y nos dijo «tomad y comed».

16. FRÍOS Y COMIENZOS (Mariángeles Abelli Bonardi)

Nunca ha vivido una «Blanca Navidad»: lo piensa y camina a la par del quitanieves que poco a poco, parsimoniosamente, va limpiando la calle.

Recién ahora, después de un mes, puede prescindir del mapa: el «super», la playa, el centro, el consulado… Todo le sabe a novedad y a aprendizaje.

Se arrebuja en el abrigo y llega a casa con las compras: besa a su novio, ordenan todo, se sientan y, mates de por medio, planifican el menú de Nochebuena.

Es un tiempo agridulce para ellos: tan lejano a la familia y tan cercano a los sueños…

«El show debe continuar», se dicen, subiéndose el ánimo: el mundo es su carpa de circo, y artistas al fin, a él se deben.

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