Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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72 EL TERCER DESEO (Belén Sáenz)

Con la primera tentativa, la asertividad, se atrevió a pedirle a su marido que fueran a cenar a un restaurante los dos solos algún sábado y a empujarle suavemente para que se girara en la cama cuando roncaba y no le dejaba dormir. El balance fue un labio partido y tres semanas oculta tras unas gafas de sol. Volvió a intentarlo, confiada, con la valentía, consejo que siempre mencionaban su hermano y su mejor amiga, Aura. Ensayó una mirada franca, se secó las manos sudorosas en el delantal y le planteó a Tomás la posibilidad de buscar un trabajo fuera de casa. Acabó en un rincón con la carne y el alma magulladas, pues él ni siquiera necesitaba de la fuerza bruta para derribarla.

Según le advirtió el genio de la lámpara, ya solo le quedaba un deseo y debía elegir bien. No dudó cuando volvió a frotar aquel artefacto de metal con brillo tenue y vibrante. Pidió que le concediera coraje. Nada más pronunciar la palabra ―correcta, definitiva― notó cómo se le afilaba la mirada, se le encallecían los nudillos y, encaramando a sus hijos sobre sus formidables espaldas, cruzó el umbral sin preocuparse de dejar preparada la cena.

5 Responses

  1. Gema Herráez

    Aunque sé que hay explicaciones psicológicas, siempre me pregunto que lleva a los hombres a ejercer esa violencia no solo con sus parejas sino, lo que es más inexplicable, contra sus hijos y a las mujeres a soportarlo hasta límites extremos.
    Tu relato describe muy bien esa violencia. Quizás si no hubiera tenido esa lámpara habría acabado como lo hacen muchas,,trágicamente.
    Un abrazo

  2. Ángel Saiz Mora

    Algo en el interior de algunas personas, puede que en el de todos nosotros, nos conmina a resistir en pequeños o grandes infiernos antes de tener el coraje de abandonar una toxicidad dañina y sin remedio. Ante la improbabilidad de enmienda por parte de ese personaje miserable, el deseo de huir se convierte en necesidad.
    Un relato duro, valiente y esperanzador al final.
    Un abrazo y suerte, Belén.

    1. Rosalía Guerrero

      Asertividad, valentía y coraje, tres grados de una virtud necesaria en la vida.
      A veces con la primera sobra, pero en ocasiones hay que tirar. mano de la tercera para salir adelante, cómo bien ha hecho tu protagonista. Espero que tenga una vida larga y feliz.
      pon abrazo y suerte.

  3. Antonio Toribios

    Una buena decisión: irse. («Si me queréis, irse», que diría la recordada Faraona). Luego ya, el juez dirá… Buena apuesta, Belén. Saludos y suerte.

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