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¿Quién soy? La pregunta flotaba en una nada etérea en la que se ha convertido mi ser, una fusión irrompible con esa hermosa oscuridad que lentamente comenzó a cubrirme hace algún tiempo.
Cuando aún era algo, recuerdo que me gustaba la lluvia, el olor a tierra mojara y sentir la brisa en la cara. Recuerdo que deseaba sentir unos brazos protegiéndome, poder llorar en algún hombro y dormir sin miedo.
Luego descubrí que todo aquello tenía un precio y me volvieron una sombra por primera vez, una mujer hecha a imagen de alguien más, una copia de un ideal, y las lágrimas segaron mis ojos, y ya no fui capaz de reconocer mis manos, mis palabras se perdieron en el viento, y olvide.
Olvide… olvide quien era, olvide el sonido de la lluvia, no reconocí el cantar de las aves y me vi y no me reconocí, entonces me deje llevar… flote y viaje hasta perderme.
Cuando desperté… tus ojos me recordaron quien soy, porque vivo, mi razón de ser y a una sola palabra tuya mi universo bailo, ¡mamá!, me dijiste y todo rastro de sombra o duda desapareció.
Cuando despertó se desperezó ejecutando su divertida danza de piernas y brazos, y emitió un profundo bostezo, no tan sonoro como acostumbraba, sino que concluyó con un murmullo, algo similar a un ¿maullido? Se incorporó de la cama con una ligereza que le sorprendió; miró alrededor y descubrió un extraño panorama; parpadeó varias veces, pero sus focos interrogantes le devolvían siempre la misma visión. ¿Dónde estaba? Aquel espacio era similar a su habitación, pero la distribución era… ¡simétrica! Además, los muebles, su ropa, el aroma… ¡todo había cambiado! El joven corrió hacia el espejo, interpeló al vidrio y la imagen de una preciosa mujer, boquiabierta, confirmó sus sospechas. Él ahora era ella. No cualquier ella, sino «Ella«, su amor… cercano como sus puertas vecinas, pero separado por un inexpugnable rellano de cobardía. El joven recordó el sueño de aquella noche, el de cada noche: él llamaba a su puerta y ella…
Dos sonidos estridentes anunciaron al unísono el final de la evocación ensoñadora y un comienzo prometedor. Él apagó el despertador y ella retiró su dedo del timbre de la vivienda vecina. El joven entreabrió la puerta y una preciosa mujer le ofreció una sonrisa, abierta de par en par.
Cuento las horas de insomnio mientras doy vueltas entre las sábanas. Creo soñar con infinitos mares que surco bajo el sol abrasador hasta llegar al país del olvido, donde la lluvia se hace presente borrando las huellas del viaje perdido. Pregunto el nombre del pueblo donde amarro mi barca y nadie sabe responderme, tampoco lo encuentro en mapas ni en diarios.
Sentada en el muelle contemplo el ocaso del día que se pierde como mis pensamientos entre las nubes grises de la melancolía.
Hacinados en la cola junto al Támesis, pasito a pasito van avanzando. Pronto será su turno, subirá a una de esas cabinas acristaladas y a lo largo de media hora disfrutará del más allá. Lleva preparada la cámara para no perderse ni un solo detalle.
Cuando despertó estiró su largo cuello, sacudió las plumas blancas y dirigió el pico hacía el cielo, cerrando de nuevo los ojos.
Las distintas votaciones realizadas durante la semana han supuesto el siguiente resultado.
RELATOS SELECCIONADOS (orden numérico):
Los relatos que tienen premio de finalistas, son candidatos al premio final y se aseguran aparecer en la publicación de la 2ª Edición son:
DIC80. NI CHICO NI GRANDE, de Miguelángel Flores
DIC102. LA PIEZA QUE NOS FALTA, de Ignacio Feito
DIC109. Y EL HOMBRE INVENTÓ LA NAVIDAD, de Félix Valiente
DIC123. QUERIDOS REYES MAGOS…, de Rafa Heredero García
RELATOS MENCIONADOS (orden numérico)
Los relatos elegidos como «mencionados», que podrían ser incluidos en la edición final como finalistas mediante la repesca que realice el jurado de la final son:
DIC37. 1984: ORO, INCIENSO Y MIRRA, de María Elejoste Larrucea
DIC47. ZAPATOS CON PINTURA VERDE, de Luisa Rodríguez García
DIC58-B. DESASOSIEGO, de Javier Palanca
DIC63. SIEMPRE ES NAVIDAD, de Mònica Sempere Creus
DIC73. UN MUNDO MEJOR, de Mercedes Jiménez Rueda
DIC90. CONDONACIÓN, de Javier Ximens
DIC91. SUEÑOS DE UNA NOCHE DE INVIERNO, de Antonio Toribios García
DIC103. UN HÚMEDO SEIS DE ENERO, de Miguel Pereira Rodrigo
DIC118. ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR ESTA NOCHE, de Jes Lavado
DIC144.IDA Y VUELTA. Ruben Rojas Yedra
Como infiltrada en el mes de Diciembre, me veo en la obligación de desvelar cierta información secreta que quizás desconozcáis. Confieso que la investigación ha sido dura. En primer lugar me puse a leer todos los relatos que brotaban a lo largo de los días para atrapar al delincuente del caso ENTC.
En resumen, no os podéis ni imaginar el interés que se toma Jams y el cariño con el que se os lee. Ahora más que nunca me enorgullezco de formar parte de esta gran familia. Se os quiere.
“No le haría ningún daño a este libro que le quitases algunas páginas”, me dijo. Yo lo miré perplejo pero, como estaba desesperado por conseguir un editor, sonreí y dije aquello de “quizás tengas razón, quizás pueda eliminar algunos párrafos”. “No, no he dicho párrafos, he dicho páginas”, puntualizó, mientras yo ya comenzaba a odiarle.
Ésa fue la última ocasión en que nos vimos, no hubo trato. Sin embargo, compruebo ahora que me plagió y, como usted mismo verá, bien fácil puedo demostrarlo. Lea estos folios, es mi libro, el que él quiso despedazar como si fuese un carnicero que odiase las palabras; no le costará nada comprender que el famoso microrrelato que ha escrito, sí, ése que empieza con “cuando despertó…”, sólo puede haber salido de estas páginas; comprenderá que sólo yo debo ganarme la fama por esas siete palabras, que sólo pudieron ser creadas tras haber leído estas setecientas a las que yo titulo “Parque Jurásico”.
El 6 de enero se despertó con un nudo en el estómago y permaneció tumbado en la cama; no se atrevía a levantarse para ir a ver sus regalos que lo esperaban junto a los zapatos colocados a regañadientes la noche anterior; lo que de ninguna manera había querido dejar fue algo de turrón ni comida para los camellos. Y es que cada vez que recordaba ese rumor que había oído en clase antes de la vacaciones de Navidad sobre quiénes eran en realidad los Reyes Magos, su cuerpo parecía encogerse aturdido por la revelación. No podía creerlo, no quería creerlo, y había rezado muchas veces y se había prometido a sí mismo ser capaz de los mayores sacrificios para que no fuese verdad. Se acariciaba las cicatrices de sus brazos y el pecho, y pensaba que lo de la pierna rota tampoco importaba tanto si al final resultaba que los padres no eran los Reyes. Tenía miedo de que ese día precisamente les diese por regresar y tuviera que volver a vivir con ellos, ahora que tan bien lo cuidaban las monjitas.
Cuando despertó tenía la cabeza pesada. Aquellos sueños eróticos cada vez más violentos la tenían preocupada. Y aunque se las iba arreglando para no levantar sospechas, realizando sus quehaceres diarios, libraba en su interior una batalla cruenta. Todos aquellos hombres de la noche poblaban ya su imaginación y habían tomado posesión de sus designios. La asaltaban en los instantes más comprometidos. Se estremecía al acordarse de las aventuras que vivía en sus quimeras nocturnas, pasajes inconfesables que no quería confiar a nadie. Se acercaba el día y no se atrevía ya a mirarle a los ojos, le parecía indigna de su amor. A pesar de sus cuitas decidió dar el paso. Con vestido largo blanco, ceñido por el cíngulo, postrada ante la cruz en el convento de clausura la novicia le dijo: sí quiero, aún a sabiendas de que no le sería del todo fiel, por lo menos de pensamiento.
-Papá, para clase de lenguaje tengo que escribir un relato con las palabras “despertar” y “dinosaurio” algo que dijo un tal Monterroso ¿me ayudas?
-Claro Mel, ¿qué te parece esto?
“Sentado en su trono entre nubes, el rey de los cielos observaba a sus súbditos terrestres. Se fijó especialmente en el abad Virila y sonrió. Menudos quebraderos de cabeza que le producían los misterios divinos al pobre benedictino. Quizás, sólo por segunda vez, podría intervenir en la historia de los hombres. Envió al ruiseñor del sueño a cumplir su misión. “
-Papá, este cuento no se entiende, ¿Qué tiene que ver con un dinosaurio y con despertarse?, jolín que luego dicen que escribo bobadas 2.0…
-Hija mía, que estamos en época de crisis y aquí hay un cuento 2×1, bueno y quien nos esté escuchando tiene un 3×1.
-Papá, me van a preguntar quién era Virila…
-Hija, a tus compañeros les dices que estáis en el siglo XXI, que pregunten a San Google…
-¿Y por qué dices ruiseñor? necesito a un dinosaurio…
-¡Ay mi niña!, que los pájaros son los únicos dinosaurios que siguen por aquí…
-Y lo de ¿“por segunda vez”?
-Mel… ¿ lo preguntas en Navidad?
-Gracias Papá
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