Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

DESORDEN

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en EL DESORDEN

Bienvenid@s a ENTC 2026 Continuamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto DESORDEN en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
días
1
1
horas
0
0
minutos
2
7
Segundos
5
1
Esta convocatoria finalizará el próximo
31 de MARZO

Relatos

OCT86. LA LLAMADA, de Lita Rivas Folgar (Sigrid 1210)

El sonido estridente e intempestivo me sacó de mi plácido sueño. Tras unos segundos, que necesité para reconocer el timbre del inalámbrico, miré el reloj. Eran las cuatro de la mañana. Al otro lado del hilo, una voz masculina con un tono carente de emoción, me soltó:
Tienes 24 horas para zanjar los asuntos pendientes y prepararlo todo. Mañana pasaré a buscarte. ¿Qué pasa? ¿Quién eres? Soy la muerte, dijo y colgó.
Me quedé mirando el aparato mudo, sin reaccionar. La broma pesada de algún imbécil que no podía dormir. Tampoco yo podía dormir después de aquello y ya con el alba tuve un extraño sueño en el que Brad Pitt, que interpretaba a la muerte en la película ¿Conoces a Joe BlacK? , venía a buscarme, aunque bien mirado, ante una personificación tan atractiva era para pensárselo. Pasé el día presa de una extraña desazón, así que decidí ir a dormir al apartamento de una amiga. Nunca se sabe. Pero ya allí, y justo a las cuatro de la madrugada, recibí el ultimátum. Plazo finalizado. Te espero en la puerta.

OCT85. METAMORFOSIS, de Manu García Pérez

Un día más Gregorio Sánchez sintió horrorizado cómo su cuerpo cambiaba. Sin poder ejecutar ningún movimiento que al menos le produjera el alivio de cambiar de postura, no recordaba cuanto tiempo llevaba tumbado boca arriba. Sus desesperados gritos pidiendo ayuda no parecían oírse. Pero no tardó mucho en aceptar su destino, es más, llegó a pensar que aquella situación no era tan desagradable, sobre todo cuando sentía ese cosquilleo desde los pies hasta la cabeza. Era una sensación extraña, indolora y hasta cierto punto placentera a pesar de la incómoda situación.
Una mañana se escuchó un golpe fuerte y seco. Tras derribar la puerta diferentes personas fueron llegando al lugar donde se encontraba Gregorio. Tantas personas hablando a la vez le impedían entender lo que decían, hasta que por fin una voz se elevó por encima de las demás:
“El cadáver lleva en descomposición más de veinte días. Lo atestiguan las distintas variedades de insectos necrófagos, tales como coleópteros, dípteros e himenópteros que se han encontrado por todo el cuerpo. Tras una primera exploración se sospecha como causa principal del fallecimiento la ingesta de algún veneno”.
Fue entonces cuando Gregorio supo de su condición de cadáver.

OCT84. NUESTRA LIBERTAD, de Alicia Hermida González

Te conozco. Nos vimos durante el golpe de estado, cuando el mundo cambió. El ejército salió a la calle, empezaron las represalias, luego el hambre y ahora sólo nos queda el silencio que nos impusieron. Somos fantasmas de lo que fuimos. Entonces elegiste a mi hermana, a quien más quería en el mundo, y a su marido. Lo único que hicieron fue estar en el lugar equivocado el día equivocado. De paso enloqueciste a mi madre hasta el punto de tragarse un frasco de aspirinas entero. Intentaste llevarte a mis amigos pero no pudiste con todos nosotros.
Y ahora estás frente a mí y creías que no te iba a reconocer. Te he estado buscando toda mi vida. Pero, te pido, mientras reviso el cargador de mi pistola, esperes sólo un poco más. Míralos, son sólo unos críos, llenos de ideas absurdas sobre la libertad, la justicia y la patria, algún veterano convencido de que el pasado fue mejor y los que no tenemos ya nada que perder. A la mañana muchos iremos contigo. Pero antes tengo que ver caer este régimen. Me da igual lo que venga después. Ahora que te veo ya sé que no voy a vivirlo.

OCT83. MARESÍA, de Érika González Leandro (La rueca de Aurora)

Sobre olas y espuma un cuento travieso huye de su final. La decisión, tomada horas antes, pilló a todos desprevenidos. El caballero ya había despertado a la princesa y todos lo celebraban en palacio. Pero la historia dio un giro inesperado cuando, en un último intento, la bruja cargó de veneno las perdices que cenarían durante esa misma página. Por eso el cuento no dudó en marcharse. Valiente, prófugo y también desconocedor de que el mar continuaría la venganza y que con cada gota salpicada, las hojas caerían en muerte.
Desde entonces, al llegar la maresía pueden verse capas de sal y letras varadas en la costa insistiendo como el golpe de la lluvia a los cristales en que alguien les escriba un digno final.

OCT82. TRAGADO VIVO, de Aturo Hurtado Lopez

Estamos en septiembre, el termómetro marca 28 grados y la playa esta casi desierta. Pienso que hoy es un buen dia, estoy muy contento pues por fin podre pagar el alquiler. Me tumbo en la arena, cierro los ojos e intento relajarme. Subitamente empiezo a notar un calor-frio muy extraño que me hace sentirme muy incomodo.Un cosquilleo electrizante me golpea en los pies y poco a poco me va subiendo por todo el cuerpo. Intento mover los brazos y las piernas pero es imposible pues tengo paralizado todo el cuerpo. Tampoco consigo abrir los ojos, ni gritar.
¡Siento que me estoy hundiendo en la arena¡ Intento incorporarme pero una extraña fuerza de succion me lo impide.
Hago esfuerzos sobrehumanos para moverme pero no puedo. Siento que me hundo tragado por la arena.Desaparezco por completo.Mis pulmones estan a punto de estallar.¡Me ahogo¡
– ¡Corten, la toma fue perfecta¡
Empiezan a quitar la arena.
¡Mi cuerpo no aparece¡

OCT81. UN OFICIO DESAGRADECIDO, de Adrián Pérez Avendaño

Con un movimiento mecánico: hombro, codo, muñeca, eleva el hacha y un corte perfecto secciona en dos lo que parece un fémur de hombre adulto. Luego lo coloca en la báscula y lo envuelve en papel gris -por mucho que evolucione una sociedad hay cosas que no cambian-. Aquí tiene, y complace a su clienta con una sonrisa. Luego, con un trapo húmedo limpia restos de sangre del mármol, lo mete bajo el grifo y lo pone a secar. Al levantar la mirada, comprueba que la mujer se encuentra de nuevo frente al mostrador de cristal. Perdone, antes no me decidí a preguntarle: ¿no le sobrará alguna cabeza? Déjeme ver, esta misma mañana ha llegado un pedido. Desaparece. La nevera está en una pieza aparte, no tarda en palpar un bulto grande y cilíndrico. Está frío, pero le resulta agradable. Está envuelta en papel traslúcido. La desenrolla con premura. Acaba. Ahora solo ve el cráneo. Tiene curiosidad por ver su cara. Cuando lo consigue, sus manos pierden resistencia y
la cabeza cae al suelo. La similitud con la mujer a la que está atendiendo es asombrosa. Sale brioso del cuartucho pero fuera nadie le espera.

OCT80. LA DAMA DE NEGRO, de Concha García Ros

Estaba guapa, radiante. Se había recogido el pelo en un moño dejando escapar algunos rizos oscuros. Vestía de largo, con un gran escote a la espalda. La ocasión lo requería. La cita final. Se relamió los labios, amargos.

Se retrasaba y ella no entendía porque razón, después de beber ese champán aderezado con cianuro, se hacía esperar.

Con un escalofrío recordó a Enrique y su extraño accidente, a Jorge y su sorpresivo infarto y, por último, a Tomás y su doloroso suicidio.

Se miró en el espejo y, súbitamente, comprendió. No vendría porque en realidad nunca se había ido.

UNA INSPIRACIÓN QUE ES UN CLÁSICO

Nuestro amigo Rafa Heredero nos lleva hasta este clásico de Ingmar Bergman, El Séptimo Sello, para encontramos y disfrutar de esta hermosa escena en la que la «cita con la muerte» se convierte en un verdadero reto. 
¡Que lo disfrutéis!!

OCT79. ESCARMIENTO CANINO, de Fernando Martínez

El perro de tres patas y sesenta años camina al lado de su dueño también ahora. Como amigo fiel, el amo lo alimentó, lo paseó tres veces al día, le lanzó millones de pelotas y lo llevó al veterinario siempre que fue necesario. Estuvo con él cuando cumplió los treinta y vinieron los comisarios del récord Guinness, cuando cumplió cuarenta y se convirtió en estrella mediática, a los cincuenta, cuando los científicos lo recluyeron para descubrir el secreto de su longevidad y también a los sesenta, cuando dejó de ser noticia. Cada vez que alguien preguntaba sobre la pérdida de la extremidad canina, el amo inventaba una historia diferente que escondiera su vergüenza, siempre ante la insistente mirada del perro de tres patas clavada en él.
Hace un rato, entre estertores de lecho de muerte, lo ha llamado a su lado.
—Perdóname Lucky, nunca debí hacer aquella apuesta, lo siento —Ha susurrado con su último aliento. Y al fin ambos han descansado en paz.

http://espiralesdetinta.blogspot.com.es/

OCT78. CASO "MENAGE A TROIS", de Javier Ximens

Siento la yema de su dedo acariciando mi seno desnudo cuando me pregunta que por qué estoy aquí. Aunque sé que es por mi odio a los monógamos, le contesto que soy inocente, como todas.

Sonríe y me da un beso suave en los labios. Que en el pecho de mi marido estuviera clavado mi cuchillo de pelar patatas; que de la garganta de nuestra amante sobresaliera mi mazo para machacar ajos; que yacieran desnudos en mi cama matrimonial; que fuera yo quien descubriera los cadáveres y que fuera falsa mi reunión semanal, no probaban que yo los asesinara.

Desliza el índice trazando sensuales espirales sobre mi vientre y le cuento que tenía una coartada, como todos los jueves, había pasado la tarde en la cama del motel con el inspector jefe y la jueza, sofocando nuestros deseos.

Con dos dedos inicia un caminar por las partes interiores de mis muslos que me hacen entreabrir las piernas. Lo que nunca imaginé, le digo, es que se habían enamorado y habían decidido prescindir de mí para siempre.

Posa la mano en mi vulva, cierro con rapidez las piernas y le pido que espere a que se incorpore la carcelera de noche.

OCT77. UN ALMA DIFUSA, de Eduardo Iáñez

Raimundo nació con cinco kilos y medio a las cuarenta y cuatro semanas.
Con el paso de los años, el niño confirmó su pasmosa tranquilidad y su desapego a las prisas. Nunca hicieron mella en él las quejas de sus maestros, desesperados por sus continuos retrasos. Su esposa jamás le perdonó que llegase tarde a la boda y terminó abandonándolo cuando se perdió el nacimiento de su hijo. Las advertencias de sus sucesivos jefes resbalaban sobre él como la tinta sobre el papel en que rubricaba la procedencia de su despido. Raimundo vivía instalado en una extraña indolencia cronológica.
Todo cambió el día en que debía haber cogido un autobús cuyo despeñamiento llenó las portadas de los periódicos. Desde entonces, Raimundo busca con afán una muerte que los médicos se empeñan en evitarle puntualmente con argumentos inusuales: que aún es pronto, que no ha llegado su hora.

OCT76. MI ÚLTIMA AVENTURA, de Anna Jorba Ricart

En mi larguísima vida de nuevo vuelvo a sentir un cosquilleo placentero cuando pienso en ella. De los idilios que se viven, dicen que el último es el que vale y no pienso renunciar a gozar esta aventura única que se me presenta.
No me importa la promiscuidad de su pasado. Se llevó por delante a tantos. Vino a buscar a Paco, a Alex, a Teo y a Pepe. Liquidó a mi medico de cabecera, el de toda la vida, también a mis padres, a mis dos hijos, a mis amigos y por si fuera poco, después de varios intentos, acabó llevándose a mi marido.
¡Que disgusto tan grande!
Tantos años ignorándola y regresa a mi. Me ronronea y quiere conquistarme. Me consta que me dejará hecha polvo, pero ya lo dice el Génesis “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Será un placer. Decididamente me voy con ella, no vaya a ser que siga despechada y no me levante el castigo de mi longevidad.

Nuestras publicaciones