Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

IMAGINACIÓN

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA IMAGINACIÓN

Bienvenid@s a ENTC 2026 Continuamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de LA IMAGINACIÓN en todas sus variantes. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
30 de JUNIO

Relatos

112. El Cielo en la Tierra

Galileo permanece concentrado mientras observa las estrellas. Su corazón se acelera con cada descubrimiento, y siente que el universo entero se despliega ante sus ojos. La fe del mundo tiembla con sus verdades, esas que los incrédulos tornan en pecado. Mas él sonríe bajo la cúpula abovedada pues su desafío, lejos de alcanzar a Dios, tiene nombre de mujer. Solo Marina le hace viajar a años luz de este planeta. Cuando aparta la mirada del telescopio, dibuja con su dedo constelaciones sobre su piel, y se adentra en una ruta estelar que empapa todos sus anhelos. Ella provoca la desbordante curiosidad del maestro y le muestra el lugar exacto donde duerme Venus, un lugar inexplorado donde sus teorías se vuelven éxtasis para los sentidos. En un arranque malicioso, le pide al astrónomo que le regale la luna como prueba de amor. No hay más filosofía de vida para él que cumplir los deseos de su amante. Y al calor de una noche de junio, embriagados de solsticio, la lleva hasta la laguna. Allí la invita a sumergirse en el plateado reflejo de su otra obsesión.

111. A Spanish Odyssey

Observar el gran azul a cuatro kilómetros de distancia de la Tierra es un espectáculo al alcance de unos pocos. Cuatro de los cinco tripulantes que acababan de llegar a la Estación Espacial contemplaban maravillados el cuadro que la naturaleza les regalaba.

—¡Mierda! ¡No hay Wi-Fi!

Los astronautas se giraron, atónitos. Ninguno sabía español, pero ver a Anselmo moviendo el móvil era suficiente para entender qué ocurría. Él se quería ir de allí. Dos días antes, Anselmo estaba limpiando retretes. Fue entonces cuando entró aquel tío presa de un ataque de pánico y le ofreció diez mil euros si se hacía pasar por él.

—Ellos no me han visto la cara aún. Podría funcionar —le dijo.

Por ese dinero hubiese matado a su madre, así que aceptó. Ahora, estaba cagándose en todo. Si se volvía a encontrar con aquel desgraciado, le metería la comida en cápsulas por donde los supositorios. Por suerte, trajo algunas cervezas escondidas.

 

La NASA pulsó el intercomunicador y atendió la llamada de emergencia que llegaba desde la Estación Espacial:

—Houston, tenemous un problema —dijo una voz en español con un fuerte acento tejano.

—What?

—¡Nos hemos quedadou sin servesa!

Las risas rebotaron por la nave.

110. buscando luz en una estrella ( maria jose blanco)

Otra día mas la noche clamaba su descanso,pero ella sabia que al cerrar los ojos no daría calma a su jornada estresante,trenzada y llena de pensamientos, aun así debía intentarlo ,quizás hoy obtendría la calma y podría sumirse en un sueño jubiloso.

De pronto se volvió a encontrar en la oscuridad absoluta de un espacio vació,caminando por entre medio de estrellas fundidas,apagadas,con sutil aroma a pesadumbre del cual ella se hacia participe

Al paso volteaban mil almas guardando camino,infundiéndole valentía y firmeza a seguir,mas otras, rugían sus temores con armaduras infernales,para hacer tambalear su rumbo hasta el punto de querer desesperada mente despertar y regresar del espacio rauda y sin aliento.

Tengo que llegar, he de encontrarla!, se repetía una vez y otra, tantas noches,tantos sueños rotos ,tantos desvelos…que cobarde mente me reintegran al inicio.

Quizás fuese ese miedo furioso,desgarrador,silencioso, el que no osaba a dejarla seguir adelante en su búsqueda hacia un destino.

Amaneció despacio, con el rocio del otoño acariciando el aire, impregnando la habitación del  perfume particular que provenía del jardín ,ya estaba de regreso de ese espacio muerto.

Hacia poco, una gran perdida,una perdida muy querida, que trastoco e hirió su alma de muerte,apagando sentimientos,a falta de un adiós y las cenizas se volvieron estrellas quebradas.

 

 

 

109. GRAVIDEZ

Mi primer viaje de tripulación mixta al espacio, está escrito en las estrellas.
Tres rusas ricas, como la ensaladilla y como el roce hace el cariño y todo el día flotando por la nave, que si te cojo, los pechos como flanes, bamboleantes, lo mío, como la antena, inhiesta, empezamos a intimar y yo a idear para tener algo de intimidad.
Nos sentíamos vigilados y cuando nos metíamos mano, nos avisaban que si el pulso se aceleraba mucho, que si la tensión, que todavía existía un poco de guerra fría entre nuestros países.
Nos metimos unas gomorresinas extraídas del tronco del zapote en la boca y jugando, nos la pasábamos por el vacío, para ver quien atinaba más. Los americanos siempre hemos repartido los chewing gum a espuertas, aunque les tirásemos bombas. A mi señal, tapamos las cámaras a la vez y por fin nos quedamos aislados.
Nos costó desnudarnos, las ropas esparcidas por la nave, el lío de brazos y piernas un caos y tardaron un millón de años luz en intentar ponerme el condón, yo estaba a punto y se produjo el big-bang más inoportuno.
Llamamos, “Houston tenemos un problema”.
Mis hijas se llaman, Ekaterina, Tatiana y Anastasia

107. Último round

Una mujer con setenta rulos en la cabeza elabora mayonesa girando continuamente su cuchara de madera. Luego llamará a cenar a su hija que juega en el patio al corro de la patata desde hace horas. En otra casa, un joven rebobina una y otra vez el rostro vuelto hacia atrás de la niña endemoniada, ese deuvedé viene dando unas tres mil vueltas por minuto. En esa misma glorieta, los coches que llegan luchan por descifrar el código ignoto de las rotondas al tiempo que un enamorado pasea buscando verbos, pronombres y conjunciones. Ella se está cansando. En el aula Elcano, un niño pregunta por Pí. Un árbitro pita y el balón echa a rodar. En el estadio, a Mbogo le quedan aún 18 vueltas. En Palacio, el Rey medita sobre otra ronda de contactos mientras lee este relato escuchando a su adorado Jimmy Fontana, gira il mondo gira, cantaba el cabrón.

Fatih Soylan, que, además de astronauta, es un acreditado derviche, se baja en la Tranquilidad y, mientras el cohete se cabrea y se va a rotar y rotar, él cesa poco a poco de girar y sospecha que aquello no nos lleva a ninguna parte.

106. Misión a Venus (Anna Lopez/Relatos de Arena) – fuera de concurso

Reunieron, entre todos, catorce petardos, medio litro de gasolina —robada de la vespa del padre de Carlitos—, un metro de mecha y unas cerillas. Construyeron el cohete con latas de conserva, que soldaron entre sí en clase de pretecnología, y un motor de aeromodelismo adquirido en los encantes un sábado por la mañana.

El día del lanzamiento, mientras cuatro voluntarios escenificaban una tangana que mantendría alejados del patio a los profesores, se inició la cuenta atrás. Algunos la siguieron con la boca abierta, otros cruzaron los dedos, pero cuando la pólvora prendió, gritaron todos al unísono “ ignición” y siguieron con la vista el ascenso majestuoso de la nave. Al revuelo inicial, siguió un silencio ferviente mientras el obús iba ganando altura. Observaron la trayectoria, ladeando la cabeza en un intento por corregir la leve desviación, contuvieron el aliento y algunos hasta rezaron para que la aeronave no fallase.

Cuando el cohete alcanzó su altura máxima y comenzó el inevitable descenso, hubo un alborozo general al comprobar que había superado con creces la altura requerida y que el aterrizaje se produciría, sin duda, al otro lado del muro que les separaba del patio de las niñas. Un universo aún desconocido.

 

Relato fuera de concurso.

Dedicado a mis compañeras /os de colegio «els millors del 66»

105. SÓLO UN VESTIGIO (Ana Tomás García)

 

Estuve vagando por el espacio exterior unos catorce mil millones de años sin que nada ni nadie advirtiera mi presencia, sin que nada ni nadie reparara en la belleza de mi desnudez natural y sencilla; viajando errante, atravesando constelaciones y galaxias llenas de lunas y soles, envuelta en nebulosas perfectas, siempre alumbrada por luceros, creyéndome libre, hasta el fatídico día en que quedé atrapada  por una onda gravitatoria que me transportó de manera brusca e irremediable hasta un lugar desconocido, sufriendo una atracción poderosa hacia la superficie de un planeta, que supe más tarde, llamado Tierra. Ardí cruzando su atmósfera, convirtiéndome en una Perséida; caí sobre el techo de una pocilga matando a tres puercos, y fui llevada a un laboratorio de investigación espacial donde me seccionaron en fragmentos para mi estudio, encerrados mis restos en cubículos de metacrilato e informada con detalle de mi supuesta composición y procedencia; convirtiéndome sin querer en la estrella indiscutible de los noticieros y los ecos de las voces de los terrestres, que creen que soy consecuencia, como ellos, de un Big Bang cósmico que me ha relegado al dudoso honor de ser un triste vestigio.

104. LA NADA (Candela)

Me esperaba otra cosa.Que decepción.Aquí no ha nada,nada de ruido,nada de color, nada de…nada.

Años preparándome para este momento, años soñando despierta, años imaginándome lo que sentiría…y todo para ahogarme en la soledad de esta inmensa nada.

Quizás no se tan malo después de todo, hace mucho tiempo que no disfruto del silencio. Tanto, que ni me acuerdo.

Observo. Lo que estoy presenciando es único. Es hermoso.Noto como me empieza a invadir una sensación muy agradable e indescriptible. Estoy sonriendo. Lo he conseguido.Nunca volveré a ver La Tierra de la misma manera. Somos un pequeño punto en la inmensa nada.

103 Hija de la Luna

A nadie confió su procedencia.

Sólo él supo lo que ocurrió aquella noche de luna llena en la que ella cayó del cielo.

Le cautivó nada más verla.

Su pálida tez enmarcada por una cascada de cabellos azabache le dejaron sin aliento, aunque fue, sin duda, su mirada cristalina lo que acabó robándole el alma.

Nunca supo el porqué, ni cómo había llegado hasta él. No quiso saberlo. Es más, nunca se atrevió a preguntar cuando marcharía, aun sabiendo que algún día lo haría.

Noche tras noche se limitó a estrecharla entre sus brazos, mientras que, en aquellas en las que reinaba la luna llena, alzaba la vista al cielo rogando en silencio que no fuera esa noche la que ella emprendiera su viaje de regreso a casa.

102. Viaje a la Luna

Salió de su cámara furtivamente. Le costó orientarse por los pasillos, pero finalmente consiguió llegar al patio donde se encontraba el caballo. Le acarició el cuello. Miró el cielo y contempló la luna llena. De un salto, se subió al lomo. Dudó si era necesario taparse los ojos, como la vez anterior. Decidió que no. Por unos instantes, titubeó. ¿Qué extrañas aventuras le esperaban allí arriba? ¿Qué enemigos encontraría? Le vino a la cabeza un verso del poema de Gandalín: “Al soberbio que intenta hollar la Luna”. ¿Era un soberbio, un valiente o simplemente un curioso? Imaginó la gloria que alcanzaría si llegaba a su destino. ¡El primero en pisar la Luna! Todo el mundo conocería su hazaña. Dulcinea se sentiría orgullosa de él. Dulcinea… Sin más vacilaciones, don Quijote tentó la clavija. No ocurrió nada.

101. Ingravidez (María Rojas)

Al levantarme trato de poner los pies en el suelo. He perdido la gravedad y me elevo. No puedo controlar mi cuerpo que, ingrávido, flota a su antojo. Volando recorro la casa, salgo por la ventana y, con dulce liviandad me pierdo en el espacio sideral. Libre. Sin pensar más en el control del televisor, ni del ordenador, ni de la difícil propuesta de vivir.

 

 

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