Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

FE

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA FE

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC 2026 Comenzamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de FE en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
14 de FEBRERO

Relatos

16 SATO, CORRETO, PERFETO

SATO, CORRETO, PERFETO

 

Hice trampas para salvar a mi jefe. Nadie me lo agradeció. Fui despedido al día siguiente. La lealtad tiene sus límites. Aquel jefe no tenía decencia. Ni nunca la tuvo, por lo que veo. Siempre me dijo que defendería a su equipo hasta “la muerte”. A la hora de la verdad no me defendió. Me equivoqué por confundir los límites de la lealtad.

 

Sato.

 

 

Ana daba lecciones de todo. Era difícil debatir con ella. Tenía soluciones sencillas para problemas complejos. Odio a la gente que aparenta saberlo todo. Qué peligro. Qué miedo me dan. El niño se ahogó porque no sabía nadar.

 

Correto.

 

 

En primer curso de ingeniería en la Politécnica suspendí todas las asignaturas menos el inglés, al que siempre odié. Nadie me felicitó cuando se enteraron de que el profesor había dado aprobado general.

 

Perfeto.

 

 

De los más complejos cálculos exactos nació la bomba atómica.

 

Sato. Correto. Perfecto.

 

15. LA DUDA

No ha sido por las treinta monedas de plata. Tampoco por el desencanto de ese reino prometido que, como el horizonte, nunca llega a alcanzarse. Ni siquiera por sentirse menos querido que otros discípulos. El motivo fue esa voz sobrenatural que se abría paso entre sus sueños: “haz lo que se espera de ti”.

A pesar de su reticencia a cumplir con el mandato, comenzó a urdir un plan: mostrarse en público demasiado crítico con el Maestro, demasiado interesado por el dinero, parecer dispuesto a dejarse comprar…hasta el acuerdo con los poderosos del Sanedrín y el prendimiento en el Huerto de los Olivos.

Pero cuando lo besa para señalarle, descubre a un hombre solo, resignado a su destino. Siente entonces el peso de la culpa y duda si su traición es voluntad de Dios o del Demonio.

14. A puerta cerrada (MVF)

Lo correcto, lo correcto… Lo correcto está sobrevalorado. Que levante la mano quien no haya hecho nunca pellas, metido el dedo en la sopa (o en la llaga), contado una mentirijilla a los padres o copiado en un examen. Si hasta las beatas de misa diaria cortan trajes sin medida, que no va a hacer una pobre servidora con tal de conseguir las mejores vistas. Por supuesto que cuando alquilé el ático lo sabía. Por supuesto que tenía controlada su rutina y horarios. También sabía de su aversión a las cortinas y su afición a abrir todas las ventanas.  También yo comencé a hacerlo, y eso que me costó mis fríos y resfriados, pero al final… Después de poner la misma música a las mismas horas, colgar una barra en la sala y tratar de seguirle en sus ejercicios, dormir con la ventana abierta casi sin ropa sobre la cama, conseguí despertar su curiosidad y que llamase a mi puerta. Él solito vino a parar a mi casa, lo de apuntarle con la Colt es para que se olvide de la falta de luz y  no decaiga en su rutina gimnástica, así sigue haciendo los mismos ejercicios, pero para mí sola y con las persianas echadas.

13. De la vieja factorIA

Como Secretaria de la Comisión de Asuntos Microrrelatistas de la Vieja Escuela doy fe y hago constar:

Que en el día de hoy, del año 3025, nos hemos reunido, en ciudad capital, un número de quince personas pensantes.

Que este encuentro tiene como finalidad el honrar la memoria y las obras de aquellos escribientes auténticos que nos precedieron. De esos que, se añade por apunte de uno de los presentes, aún usaban cabeza, bolígrafo y papel.

Que nuestro noble oficio ha sido relegado al olvido debido a causas y herramientas ajenas a nosotros.

Que, por una vez, sin que sirva de precedente, y tras una votación consensuada, se hace uso de una de esas herramientas, consideradas impropias, -eso que llaman IA-, y se procede a realizar una pregunta que reza así:

-‘Por favor, ¿Podría ofrecernos un listado de grandes autores microrrelatistas de tiempos pasados?

Como respuesta se obtiene lo siguiente:

-‘Lo siento. No he entendido tu pregunta.’

El ordenador se bloquea y la reunión queda en suspenso.

12. INSURGENCIA

INSURGENCIA

Jamás hubiera imaginado semejante inclinación, pero aquí estoy esperando a que me reciba. Siempre le admiré y antes de que se rebelara pude advertir su fuerza y su cautivador atractivo.Yo fui el encargado de expulsarle. Pesa en mí ese infame mandato. Le escolté y le vi atravesar las puertas desplegando sus alas en un gesto de digna insolencia, como si en vez de sufrir un destierro fuera un rey dirigiéndose a su trono. Hasta en sus detractores podía adivinarse una muda reverencia ante su imponente presencia. Fue un momento sublime. Yo quedé abducido y tuve una clarividente revelación. El amor que había conocido era insignificante comparado con el que me atravesó en ese instante. No me importan los que me juzgan desde sus privilegiados púlpitos. Reniego de la aburrida virtud, de la idolatría a un dios que convierte a sus seguidores en sumisos hipócritas que se creen los hacedores del bien.

Sólo ansío servirle. Esperaré a que decida que soy digno de su mundo, de su ejército, mientras le imagino no como un ángel caído sino como un ser todopoderoso. Y yo, el Arcángel San Miguel, le seré fiel hasta el fin de los días.

11. EL ARTE SEGÚN PIERO (IsidrøMorenø)

Piero era saxofonista de jazz. Decía que el ritmo era un corsé del alma, y que el compás era solo una sugerencia, como las señales de tráfico en Nápoles.

Sus solos eran impredecibles porque casi nunca sabía en qué tonalidad estaban los demás. A menudo desconocía qué tema tocaban, pero eso no lo detenía. “El error es arte si lo tocas dos veces”, afirmaba desafiando a la armonía.

Los puristas lo odiaban. Los modernos lo consideraban revolucionario. Los demás se preguntaban si su saxo estaba desafinado, o poseído.

Una vez tocó en un cuarteto. Al final del concierto, el pianista renunció al jazz, el bajista se convirtió al silencio y del batería nada se sabe. Piero sigue tocando, libre como el viento.

Dicen que en su última jam session, Piero tocó unos arpegios tan incorrectos, tan absurdos, que el público fue succionado por una sexta dimensión donde espacio y tiempo no eran lineales y solo sonaban notas azules.

Desde entonces, al amanecer,  a veces se puede escuchar su saxo en el aire, ejecutando escalas imposibles.  Y los amantes del  jazz    —los que entienden el alma del músico— cierran los ojos y dicen:

Ah!, eso es Piero, su saxo… y amanece.

10. Nobleza obliga. (Sergio Capitán)

Uno nunca sabe cuándo va a surgir una nueva oportunidad de hacer el bien. A mí me ocurrió el pasado verano en el autobús. Era un día cualquiera de julio, hacía un calor sofocante y el aire acondicionado parecía estar estropeado. Contrariado, me dediqué a matar el tiempo con el móvil, deslizando el dedo de un vídeo a otro. Qué fácil es dejarse arrastrar por esos diabólicos algoritmos.
Aparté un momento la vista de la pantalla y, de repente, la vi. Una mujer en avanzado estado de gestación se abanicaba con desesperación. Le pregunté si quería cambiarme el sitio y con una sonrisa contestó que no. Insistí, repitiendo que de verdad no me importaba, pero esta vez su respuesta fue más seca.
Así es que nada, asentí con dignidad impostada y nos quedamos tal cual.
Ella siguió sentada y yo de pie.

09. El esperma del hombre muerto (Antonio Bolant)

Faltaba poco para cerrar y ella esperó pacientemente a que los últimos visitantes abandonaran los nichos cercanos para hablarle al suyo en voz baja.

—Sé que te imaginas lo difícil que me resultó sobrellevar los escrúpulos de nuestra gente, el rechazo que muchos mostraron cuando solicité la extracción post mortem tras tu accidente. ‘Déjale descansar en paz’, me repetían. Consiguieron que llegara a odiarme por ello. Entonces rebrotaban nuestras conversaciones, aquellos paseos donde charlábamos de cualquier cosa. ¿Te acuerdas? Me devolvían la fuerza al recordar tu forma de entender la vida, pero sobre todo de afrontar la muerte, que aceptabas como un polizón fraccionable, con una estoica naturalidad que no lograba asimilar.

Caía la tarde y con ella la temperatura. A pesar del frío, la mujer se desabrochó la chaqueta. Con una emoción apenas contenida, apartó el jarrón con flores que tapaba el apellido escrito en la lápida. Puso la mano sobre su abdomen y su voz empezó a temblar.

—Ahora lo comprendo, amor mío. Ahora entiendo que morimos por partes y que la última en hacerlo es nuestro legado. Mira, vengo acompañada. Hoy… hoy traigo en mi interior esa parte de ti que se quedó conmigo.

08. Rueda de reconocimiento ( Fernando García del Carrizo)

“ Una prueba de ADN ha permitido demostrar la inocencia del acusado por el famoso crimen del metro. Tras haber estado más de veinte años en prisión, su abogado ha declarado que solicitarán una indemnización…”

Mientras leía la noticia, sentí un escalofrío y mi cuerpo se paralizó. Imágenes que creía olvidadas aparecieron como flashes en mi mente. Mi corazón latía con fuerza y una opresión en el pecho hacía más difícil respirar.

Tras infinitas sesiones de terapia, pensé que había conseguido pasar página, hasta que el periódico me mostró lo contrario.

Durante años, maldije aquella vuelta a casa desde el trabajo en el suburbano, donde, involuntariamente, fui testigo de un asesinato. Al horror de la experiencia, se sumaba todo el procedimiento legal; múltiples tomas de declaraciones por la policía, los peritos o el fiscal, y luego el acoso de algunos periodistas, que no hacían sino abrir la herida del recuerdo, impidiendo que cicatrizara.

- ¿ Está usted completamente seguro?

No recordaba su rostro, solo los chillidos, los golpes, la sangre y cuando arrojó el cuerpo a la vía.  Quería que todo acabara de una vez y seguir con mi vida.

- Sí, completamente. Es él.

7. Ilusionismo por Jose María Escudero Ramos

Un día cualquiera, un curso académico cualquiera…

En la Escuela de magia
Y recordad, no se trata ni de ilusionista, ni de ilusionismo; se trata de despistar la atención. Mientras miren aquí, podemos esconder por acá. Se genera una ilusión óptica.

En la Universidad de Ciencias Políticas
Y recordad, no se trata de ilusiones, se trata de despistar. Crear una pancarta, crear un deseo, un eslogan potente, una ilusión. Mientras unos se ilusionan por una frase y se ponen detrás de una pancarta por allí, otros esconden y se llevan lo que les de la gana por allá. Esa es la magia del poder, el verdadero ilusionismo.

Último día de curso
-Profesor: ¿Dónde está el alumno Vargas?
-Compañero de clase: Vargas ha desaparecido pero aquí tiene su tesis. Es increíble, apareció súbitamente.
-Profesor: ¡Este Vargas! ¿Cómo hará para irse siempre de rositas? Aunque no sea políticamente correcto, he de decir que tiene un gran futuro en el mundo del ilusionismo.

6. Cortando por lo sano (Francisco Javier Igarreta)

Años atrás había sido un barrio comercial, pero la rápida expansión de la ciudad lo abocó a un progresivo declive. A estas alturas resultaba sorprendente que alguien se arriesgara a instalarse allí. Por muy “innovador’ que fuese el proyecto en ciernes. Sin embargo, un individuo con ínfulas de visionario, parecía haber descubierto el ave fénix en un ruinoso almacén incendiado en extrañas circunstancias.

Tras una reforma integral, concedió un periodo de puertas abiertas. La gente acudía intrigada y se dejaba seducir por el metafísico atractivo de aquel espacio vacío. La deslumbrante ausencia de todo les liberaba del acuciante acoso de las cosas, permitiéndoles percatarse de la presencia del otro. Algunos, incluso se encontraron a sí mismos. “Hay que vivir la experiencia” se convirtió en algo más que un slogan y aumentó la demanda de sentirla. Sin embargo, a los pocos días el local fue clausurado sin contemplaciones. Un documento del Departamento de Usos y Actitudes señalaba “que aquel peligroso montaje woke, fomentaba tendencias atentatorias contra la sociedad que con sumo esfuerzo formamos entre todos. Aunque, de momento, parecía algo incipiente y cosa de frikis, se hacía preciso echar por tierra un posible nicho de negocio”.

05. Horas extras

A pesar de estar fuera de la consulta, me quito los guantes y analizo por segunda vez esta preciosa mano. Quizá aquel día se me pasó algo. La línea del corazón mantiene los mismos rasgos pasionales. La del intelecto, curva, como hecha con un compás, de esas que no se olvidan. Soñadora con trazos de vulnerabilidad. Tendrás tres hijas, tres, le dije, y se llevó la mano izquierda al vientre. La línea del dinero se quiebra súbitamente. Aquello me lo callé, aunque le hice a la chica un descuento por la sesión. Fluye por la palma un largo surco de vida. Se lo señalé. ¿Está segura de eso?, me preguntó entonces aquella joven de mirada vidriosa. Claro que sí, cielo, respondí sin dudar.

Mientras sujetan su mano derecha con delicadeza, observo las mías; callosas, mentirosas también. Para acallarlas, me ajusto los guantes estirando el plástico azul y comparo durante unos segundos mi presente imperfecto con aquel futuro tan brillante como incorrecto que me predije. Quizá se me pasó algo. Y hablando de futuros, antes de que el doctor Flores regrese del baño, devuelvo la mano a la camilla y arrastro la fregona lejos de la sala de autopsias.

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